Mineral de la Reforma avala revocación de dictamen para reglamento de comercio semifijo.
28 enero, 2019
Semarth impulsa la cultura ambiental en centros escolares.
28 enero, 2019
Mostrar todo

MOCHUELO: Modelos.


Algunos de mis alumnos tienden a considerar que un filósofo es mejor que otro, o que una teoría científica superó y, por tanto, eliminó a otra; les cuesta comprender que no es así sino que simplemente son modelos diferentes. Aceptan más fácilmente que en la historia del desarrollo del pensamiento humano algunos pensadores fueron necesarios para avanzar en el conocimiento pero piensan que una vez alcanzado el nivel superior podemos prescindir de la escalera.

Esta concepción equivocada, en parte, se basa en la creencia de que existe un mundo real del cual debemos captar sus propiedades o leyes, y que ello es independiente del sujeto que lo percibe; y que la ciencia es el intento de describir los objetos del mundo real y sus características, y que nuestras mediciones se corresponden exactamente con ellos.

Pero lo que hemos aprendido es que la realidad es mucho más compleja de lo que aparenta superficialmente y, lo que es peor, es que ni siquiera somos de captarla de manera directa; en realidad no veo a mi alumno sólo capto millones de fotones que chocan con él y que mi cerebro interpreta como color, figura, volumen, etc. No escucho su voz, mi oído capta ondas sonoras que convierte en impulsos electro-químicos que el cerebro interpreta como palabras a las que les da un sentido. No lo puedo tocar, si estrecho su mano lo que siento es su energía que me repele. Lo que conozco de mi alumno es un modelo que crea mi cerebro sobre lo que pasa “allá afuera”, mi cerebro crea una imagen o modelo mental.

A esta forma de concebir el conocimiento Stephen Hawking le denominaba realismo dependiente del modelo, en su libro “El gran diseño” lo explica de la siguiente manera: “…nuestros cerebros interpretan los datos de los órganos sensoriales elaborando un modelo del mundo. Cuando el modelo explica satisfactoriamente los acontecimientos tendemos a atribuirle, a él y a los elementos y conceptos que lo integran, la calidad de realidad o verdad absoluta. Pero podría haber otras maneras de construir un modelo de la misma situación física, empleando en cada una de ellas conceptos y elementos fundamentales diferentes. Si dos de esas teorías o modelos predicen con exactitud los mismos acontecimientos, no podemos decir que uno sea más real que el otro, y somos libres para utilizar el modelo que nos resulte más conveniente.”

Podríamos pensar que el modelo de Einstein eliminó el modelo de Newton, pero no es así, son dos modelos distintos que explican la misma realidad y que podemos usarlos en situaciones diferentes: para construir edificios en la tierra podemos usar el modelo de Newton y para viajar a través del universo usar el modelo de Einstein.

En nuestro universo podemos distinguir entre el macrocosmos, el mundo en el que nos movemos los humanos, y el microcosmos, aquel de las partículas subatómicas. En el macrocosmos aceptamos cuatro principios ontológicos: el principio de identidad, un ser sólo es idéntico consigo mismo; el principio de no contradicción, es imposible ser y no ser simultáneamente; el principio del tercero excluido, entre el ser y el no ser no hay una tercera opción; y el principio de razón suficiente, todo cuanto sucede tiene una causa. En el microcosmos rige el principio de incertidumbre, un átomo puede despedir un partícula subatómica sin causa aparente, incluso es misma partícula podría estar y no estar en un determinado lugar.

Considero que una auténtica reforma educativa será aquella que enseñe y fomente la utilización de diversos modelos para explicar y entender eso que denominamos realidad

Comments are closed.