Vinculan a proceso a Vicente Charrez por portación de arma prohibida
7 abril, 2022
Acusa PAN a servidores por «hacer proselitismo»; usan programas: coalición
7 abril, 2022
Mostrar todo

Sí o no a la revocación de mandato

Estamos a tres días para que se lleve a cabo la jornada de la revocación de mandato, la primera en la historia de la democracia mexicana.

Aún persisten diversas preguntas sobre la importancia de este ejercicio ¿Hay que participar en este ejercicio? ¿Quién gana o quien pierde si se participa o no? Ante ello, lo primero que respondo es, para quienes somos demócratas, y que desde la sociedad civil hemos promovido e impulsado ejercicios en los cuales la ciudadanía sea tomada en cuenta, claramente tenemos que participar, pero sobre todo impulsar que estos ejercicios se normalicen.

Por qué debemos impulsar el pasar de una democracia representativa a una participativa: una en la cual la ciudadanía sea tomada en cuenta de manera constante en los procesos de toma de decisión.

Aquí debo precisar que justamente ejercicios como la iniciativa popular, consulta popular y la revocación de mandato son ejercicios de la denominada democracia directa; es decir, una forma de gobierno en la que el pueblo (ciudadanía) participa de manera continua en el ejercicio directo del poder.

Se trata de una democracia autogobernante. Significa que la ciudadanía (pueblo) se reúne en asamblea, delibera y decide en torno a los asuntos públicos. Lo que nos remonta al experimento histórico más acabado de democracia directa que tenemos y conocemos: la ateniense, misma que aún se mantiene vigente en algunas comunidades, en específico en algunos cantones de Suiza.

Si bien las sociedades modernas son complejas y con una alta concentración poblacional, hay ejercicios -como los que he mencionado- a los cuales nos convocan para participar, mismo que son lo más cercano a estas asambleas en las que se tomaban las grandes decisiones en la plaza pública.

Y no podría dejar de mencionar a Juan Jacobo Rousseau, quien defendía la democracia directa porque decía que la soberanía del pueblo es la base del contrato social; por lo tanto, esta no puede ser alineada, dado que el acto de delegar niega la esencia misma de la soberanía, por lo tanto es el pueblo (ciudadanía) el que se reúne en la asamblea y participa directamente en la ratificación de las leyes, las cuales preferentemente deben ser aprobadas por consenso.

En este modelo de democracia, los gobernantes son meros agentes de la ciudadanía (pueblo), y no pueden decidir por sí mismos. De allí la insistencia en su revocabilidad en cualquier momento.

En la actualidad, con las tecnologías de información y comunicación podemos avanzar en la realización de ejercicios permanentes, en los cuales la ciudadanía puede ser consultada permanentemente sobre los asuntos públicos. Al alcance de un “clic” podríamos realizar, en la práctica, una similitud de aquellas asambleas comunitarias, superando así las limitaciones derivadas del tamaño del tiempo y espacio, sin tener que recurrir a la denominada representación política.

Por lo tanto, hablar de la revocación de mandato es hablar de un mecanismo de democracia directa mediante la cual una sociedad va a decidir si una persona representante de elección popular termine o no de forma anticipada el ejercicio del cargo para el que fue electo o electa.

Tenemos que normalizar este tipo de ejercicios. Por ello, claramente tenemos que salir y participar este domingo 10 de abril, como tenemos que participar el próximo domingo 5 de junio en la renovación de la gubernatura; de la misma forma debemos de participar permanentemente en los asuntos públicos y en los que implican, sobre todo, una toma de decisiones por parte de las y los gobernantes, cuyas determinaciones nos afectan para bien o para mal a todas y todos los integrantes de una sociedad.

*Alfredo Alcalá MontañoPromotor e impulsor de la realización de debates. Experto en materia electoral, con más de 20 años de trayectoria. Actualmente es consejero del IEEH.

Comments are closed.