Opinión | Oh, ¡que alguien piense en los monumentos!
4 septiembre, 2019
Inaugurará Andrés Manuel, Feria de Pueblos Mágicos 2019.
4 septiembre, 2019
Mostrar todo

Mochuelo | Homo sum.

Por. Rubén Soto.

Publio Terencio escribió una comedia llamada “El enemigo de sí mismo”, en ella el personaje Cremes para justificar su intromisión afirma: Homo sum, nihil humani a me alienum puto.

            Pero actualmente se toma como una de las más bellas máximas con respecto al humanismo y a la actividad altruista. La traducción sería: “Hombre soy, nada de lo humano lo considero ajeno a mí.”

Como casi siempre que enunciamos tal máxima hay sonrisas suspicaces por la última palabra, comenzaremos por aclarar el significado del verbo latino putare que puede traducirse como pensar o considerar, de dicho verbo tenemos en español palabras como imputar, reputar, disputar, por ejemplo, la expresión “padre putativo” quiere decir que consideramos que alguien es el padre, lo sea o no lo sea en realidad.

Volviendo a la máxima: el hecho de ser conscientes de nuestra humanidad nos debe hacer considerar que todo lo humano nos concierne, no sólo su grandeza sino también su bajeza. Participamos de las grandes obras de la humanidad, los logros científicos y tecnológicos, las hazañas deportivas, las hermosas obras de filantropía, la belleza del arte, así podemos unirnos al coro de la Novena Sinfonía de Beethoven y cantar el gozo de ser de este linaje que puede alcanzar las alturas más excelsas. Pero también somos partícipes, muy a nuestro pesar, de lo más terrible que ha hecho el ser humano. Hannah Arendt se asombraba de que los jefes militares nazis fuesen personas comunes y corrientes, no eran monstruos  ajenos a la humanidad. Somos capaces de lo mejor y de lo peor. Como afirmaba Blaise Pascal, el ser humano está marcado por la contradicción.

El pensar que nada de lo humano nos es ajeno puede ser el principio de la empatía y de la tolerancia. Eso no quiere decir que tomemos la actitud mediocre de aceptar las cosas como están, de cruzarnos de brazos y decir: “Así soy, ya qué”. El ser conscientes de nuestra naturaleza debe impulsarnos a buscar la superación de la condición en que nos encontramos. Evidentemente, la educación juega un papel fundamental en ello; la educación en valores, la educación en la colaboración, la educación en la equidad, la educación en la política, etc.

Podrá parecer utópico pero debemos buscar elevar la estatura del ser humano. Parafraseando a Terencio podríamos decir que el enemigo del ser humano es él mismo o como lo dijo Plauto: Homo homini lupus, el hombre es el lobo del hombre. No, debemos buscar a toda costa que la especie humana sea algo mucho mejor, entonces digamos con el filósofo Herbert Marcuse: “Seamos realistas, pidamos lo imposible.”

Comments are closed.