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La educación como motor para enfrentar la pandemia.

 

Por | Anahí Jesús Méndez.

 

Aristóteles definió al hombre como: animal racional, un tanto más que el resto, un animal político que se involucra o debería estar inmerso en la vida cívica. Pero aterrizado en el mundo actual, en qué medida somos: racionales, políticos o animales, al hacer frente a una pandemia como lo es Covid – 19.

Desde la lógica que propone el estagirita, todo tiene: un principio, un desarrollo y un fin. Pero debido a nuestras circunstancias, parece que la trama cual salida de un guion de serie apocalíptica o de ciencia ficción, cuya parte intermedia se entreteje con un nudo, del cual, no podemos tirar tan fácil para definir o proyectar un final que nos sorprenda o al menos nos deje satisfechos.

En el mundo, en los países emblemáticos del desarrollo, la situación no ha sido para nada fácil, sin embargo, se trabaja entre ciudadanía y gobiernos, para contener una propagación que en números, pudo ser más catastrófico.

En México, la situación presenta tintes que complican al gobierno de cualquier nivel, la implementación de políticas públicas, acciones o campañas, que conduzcan al ciudadano hacia el reconocimiento de la magnitud del problema en el que nos encontramos, y qué decir el caso particular de Hidalgo que en comparación con otras entidades, los ciudadanos politizan la situación, son incrédulos de la pandemia y de quienes los gobiernan, hay una fractura entre ciudadano/gobierno, que impide al ciudadano el recurrir al instinto básico de supervivencia, de salud y de seguridad.

Ortega y Gasset destacó: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Con el comportamiento que una buena parte de la población ha presentado, da muestra de no querer salvar ni circunstancia (sea cual fuere), ni a su persona. Es verdad que no todos podemos quedarnos en casa, algunos de los que podemos, quisiéramos salir, porque también estamos teniendo pérdidas económicas, pero por otro lado, de no acatarse lo que el Dr. López Gatell nos pide día tras día: “quédate en casa”, será más complejo volver a nuestras actividades, que como ya fue señalado, no hay una normalidad a la cual volver, se trata de adaptarnos al cuidado de nuestra salud y la de todos.

Las cifras son contundentes más de 70,000 casos positivos en todo el territorio nacional, que se incrementan de forma constante y que como sabemos no hay capacidad hospitalaria, de ahí, que se requiere de la sinergia entre el ciudadano y el Estado. Generalmente resaltamos nuestro patriotismo, nuestra solidaridad y nuestra capacidad para levantarnos ante cualquier catástrofe natural, pero este es el momento de no dejarse caer, pues de lo contrario, será más duro para todos poder salir de esta situación, no es el gobierno, somos todos, con corresponsabilidad, con sentido común, pues siempre será preferible prevenir, en lugar de lamentar.

Es cierto, esta pandemia nos ha dejado en evidencia, no estábamos preparados para afrontarle, no obstante, hay que aprender de ello para poder adaptarnos y sobrevivir. Para en adelante, vivir con calidad, abogando por el desarrollo sustentable, reorganizando los ejes: ambiental, social, cultural, económico y político, inyectando recursos de diversa índole a la educación, como motor, para Vasconcelos las partes del conocimiento son: el intelecto, la voluntad y sentido. Por tanto, es imperante que les llevemos a la praxis y encontrar el fin más viable ante el Covid-19.

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