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El claroscuro de Will Smith / Cinecrópolis

Diversas opiniones se han expresado sobre lo sucedió el domingo antepasado en la 94 ceremonia de los premios Oscar, que en un intento por recuperar el rating perdido el año pasado apostó por una fórmula arriesgada en la que, indudablemente, algo tenía que salir mal.

Desde que se anunció que los Oscar volverían a tener un anfitrión y luego se dijo que en realidad serían tres, muchos apostaron a que el regreso de los premios al formato conocido previo a la pandemia podría traer al singular trío que causó euforia en los cines en diciembre pasado: imaginen ustedes ver a los tres Spiderman de anfitriones.

Pero no sucedió así y en su lugar eligieron a tres actrices de comedia que tratarían de levantar los niveles tan bajos de rating; pareciera que les dijeron que fuera a como diera lugar. Así fue que la Academia vio cómo la credibilidad que tenían -poca o mucha, depende del criterio de cada uno- se desmoronaba con tan incómoda ceremonia.

La más comentada de las situaciones fue el altercado de Will Smith y Chris Rock en plena transmisión en vivo. Todos condenaron o alabaron la actitud de Will Smith, pocos cuestionaron lo que hizo Chris Rock y otros aseguraron que era una broma que ambos habían ensayado. Lo cierto es que al único que le pasó factura fue el protagonista de Soy Leyenda.

Chris Rock se burló del padecimiento con el que Jada Pinkett Smith ha luchado desde hace tiempo: la alopecia. Will Smith se rio en primera instancia y luego, como si le hubieran dicho que tenía que reaccionar de otra forma, subió al escenario y pasó lo que ya hemos visto hasta en cámara lenta.

En la que debía ser la noche de oro de Will Smith, el actor mostró cómo alguien respetado y querido por muchos puede, en unos segundos, caerse del pedestal de manera estrepitosa y saborear la gloria, como otros actores que se coronan como los mejores. Su noche fue un claroscuro que se ha extendido hacia su carrera.

Dentro de las opiniones que he encontrado, leí una que decía que tal vez si Will Smith se hubiera levantado de su asiento junto con Jada y abandonado la ceremonia, el mensaje mandado habría sido más contundente y hecho quedar mal a la misma Academia, que se ha tratado de lavar las manos en todo momento.

En dichos intentos se habla de que le pidieron salir a Will y que este se negó; que la policía de Los Ángeles ya estaba lista para arrestarlo, pero que Chris Rock lo evitó. Lo que se sabe de fuente oficial es que abrieron una investigación, de acuerdo con los estatutos, y que será hasta el 18 de abril cuando sancionen la conducta de Will Smith, misma que lamentaron hasta un día después.

Los organizadores de los Oscar se vieron benévolos, incapaces y curados en salud. Ahora con la renuncia de Will Smith a su membresía de los Oscar, la Academia tiene un peso menos encima; puede incluso tomar una sanción menor y ¡listo!, aquí no pasó nada, continuemos con la siguiente entrega.

Para los Oscar este es otro lamentable episodio en la historia de sus 94 entregas, igual que cuando Marlon Brando no aceptó el premio en 1973 y envío a Sacheen Littlefeather, una nativa americana con la que manifestó su repudio al maltrato de indios estadounidenses, o cuando se equivocaron al entregar el premio a La La Land, de Demian Chazelle, en vez de a Moonlight, de Barry Jenkins.

Will Smith pasó de la gloria por haber conseguido un papel que le permitiera ser considerado entre los grandes ha perder incluso oportunidades futuras en films. De hecho, Netflix acaba de cancelar Fast and Loose, película que grababa hasta hace unos días. Aunque no es probable que su carrera termine por completo, tendrá que lidiar con muchas más cosas como esta.

El actor no votará en futuras premiaciones de los Oscar, pero de acuerdo con The Hollywood Reporter, sí podrá ser nominado por la Academia nuevamente y conservará su premio. Al parecer, pesará más en su reputación la respuesta visceral que tuvo en un momento inapropiado.

¿Es toda la culpa de Will Smith? No, Chris Rock tiene también responsabilidad en esto, pues aunque se dice que no sabía de la enfermedad de Jada Pinkett Smith, para muchos fue una gran falta de respeto el comentario. Claro que, si se disculpa, la Academia tendría que aceptar también su responsabilidad del momento en el que no supo qué hacer.

A cuentagotas, Hollywood vive una decadencia desde hace varios años. Cada ceremonia, los Oscar pierden visibilidad, credibilidad y rating, y es triste que lo que alguna vez fue un evento con premios bien merecidos a lo mejor del séptimo arte ahora se convierta en un espectáculo a costa de faltas de respeto y violencia, que busca reivindicación y sobre todo rating ¿Tendrán el mismo fin que los Golden Globe?

 

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