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Ágora Política | Morena: los riesgos locales.

La urgencia de la visita aHidalgo de Alfonso Ramírez Cuellar, el nuevo dirigente de Morena, se entiende desde luego, por la premura del proceso interno y con ello la elección en puerta del mes de junio, pero aún más, para poner orden en el caótico submundo morenista hidalguense, donde reina la voracidad, el celo antipriísta, la improvisación y la falta de liderazgos en muchas regiones y municipios.

La primera gran victoria que se puede apuntar en este proceso el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, es que se reintenta corregir los viejos vicios dejados por la anterior dirigencia de Yeidkol Polenvsky, señalada de dar cabida y negociar con el Grupo Universidad y el desprestigiado Gerardo Sosa. Hoy, este grupo ha sido marginado, ya no por la dirigencia, sino por las propias bases hidalguenses que no quieren ser vinculados con personajes de ese talante como el jefe de la Sosa Nostra.

¿En qué situación llega Ramírez Cuellar a redirigir la nave morenista local? Podría decirse que llega en el momento adecuado, tal vez el más alto, tomando en cuenta que la aceptación de AMLO sigue siendo de casi el 70 por ciento en el país y la entidad y que esta misma popularidad puede ser factor de arrastre para ganar muchas presidencias municipales valiosas.

Ponderado este factor, más las primeras encuestas con mira en los comicios locales de junio, Morena tiene en la bolsa cerca de 52 presidencias municipales, sin tomar en cuenta a los candidatos. Y éste es el problema mayúsculo para Ramírez, pues diversos liderazgos, autoproclamados minimesías, no quieren procesos internos abiertos, es decir, se oponen al método de popularidad para tener mayores posibilidades de ganar.

Condicionado y cooptado el método de selección, buscan cerrar la puerta a presunta injerencia no morenista, es decir, creen que los nuevos cuadros, venidos sobre todo del PAN y del PRI, no tienen derecho a participar y menos a encabezar una candidatura. Esta celo de morenistas primigenios (los de cuatro años) contra los novatos de uno o dos, está creando una espiral de rompimiento que incluso, en algunos municipios puede crear un cisma de consideración.

La definición del método, junto con esta antipatía antiprian, puede generar un descontento tal que puede echar a perder esa ola obradorista y llevar a Morena a recuperar si acaso, unos 30 municipios, que serían menos si la operación orden no se hace correctamente.

Tampoco se puede desechar el trabajo realizado por la administración estatal, que recorriendo el estado con audiencias públicas, acabará sin duda, por beneficiar al PRI, quien se vuelve a subir al ring de competencia por el trabajo de este último año, cuando ya se daba por muerto al priísmo.

Aunque Morena ya tiene cantadas presidencias como Pachuca, Ixmiquilpan, Tizayuca, Zempoala, Jacala, Zimapán, Villa de Tezontepec, Zapotlán, Real del Monte, Huasca, Tezontepec, Tlahuelilpan, Apan, Chapulhuacán y varias más, las puede perder por estos tres factores al pulverizarse el voto de los mismos morenistas.

Hay un factor adicional que puede también incidir en ello como lo es el ofrecimiento que algunos partidos tiene preparados para quienes no sean favorecidos por Morena, podrían encabezar a los opositores y dar la sorpresa.

Ramírez Cuellar juega con estos coeficientes, sobre todo, de la primera visita se desprende la inconformidad por la posibilidad de entablar alianzas con otros partidos, lo que sin duda, le pondría mayor riesgo a su endeble aspiración, que ya ni siquiera llamarla estructura, pues en muchos municipios la estructura no existe como tal pero son los simpatizantes los que siguen, como reza el adagio, al pie del cañón, dispuestos a apoyar a Morena y a AMLO.

Y de esto último se desprende un riesgo adicional: que Morena deje de ser visto como el partido del presidente y con ello cese el actual apoyo.

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