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Tertulia Cultural | Pionero del arte abstracto digital: Felguérez

Al sumergirse en un cuadro pintado sobre óleo, cargado de colores de la gama rojo y amarillo, trazos, líneas y perfectas figuras geométricas; podrán encontrar el drama o la felicidad del artista y al interactuar con nuestra propia identidad, surge una interpretación propia de esa pieza de arte. Un amplio universo de posibilidades se abre en el arte abstracto. La simpleza para comprender, es la clave.

Hay mucho que decir sobre esta corriente artística; pareciera complicado entender el significado del nombre de un cuadro de formas perfectas, colocadas sin sentido y usualmente con mucho color; nos sucede lo mismo, al contemplar una escultura abstracta. Lo interesante es profundizar y observar; puedes estar horas viendo un cuadro abstracto, sacar muchas conjeturas y simpatizar con el artista, o no.

El zacatecano, Manuel Felguérez, exploró a la perfección el abstraccionismo.

Nació en el México posrevolucionario dentro del seno de una familia acomodada y orientada al mundo artístico; sus abuelos eran dueños del teatro Ideal en la Ciudad de México. Se mudaron a la capital siendo pequeño e ingreso al Colegio México donde los padres maristas educaban a los alumnos.

La sociedad cultural mexicana, estaba impregnada de nacionalismo, la necesidad de una fuerte identidad nacional brotaba a raudales y el muralismo denotaba este sentimiento. Así que cobro una importancia primaria en el ámbito cultural, sin embargo, Manuel Felguérez, no era aficionado a esta corriente ni simpatizaba con los estudios de la Escuela Mexicana de Pintura.

Solo permaneció en la Academia de San Carlos un corto tiempo; su amplia formación abarca desde la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” del Centro Nacional de las Artes hasta la Academia Colarossi en París, Francia debido a una beca por el gobierno francés.

Su estadía en Europa fue esencial en el rumbo de su carrera. El escultor Osssip Zadkine de origen ruso, era profesor en la Academia de la Grande Chaumiére  y sus influencias formaron las bases de su trabajo.

Al regresar al país con un carácter reforzado se integró a la llamada “Generación de la Ruptura” compuesto de otros artistas que discrepaban con los muralistas en boga como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco entre otros.

En entrevista con la Revista Acrópolis, el experimentado curador de museos Edgardo Ganado Kim define a la generación de la ruptura como “los artistas que rompieron los parámetros de la escuela nacional de pintura puramente figurativo y proponen una nueva representación de la pintura mexicana: la abstracta”. Felguerez era parte de esa nueva propuesta junto con Vicente Leñero, Enrique Echeverría, Fernando García Ponce y la que fuera su esposa, Lilia Carrillo.

Manuel Felguérez, fue el primer artista abstracto digital en usar una computadora; le permitían usar el único ordenador en la UNAM durante unas horas diarias. Tiempo después obtuvo una beca Guggenheim y se desempeñó como investigador huésped en Harvard; tuvo la enorme fortuna de contar con su propia computadora y su experimentación dio como resultado la obra maestra de “El espacio múltiple” en 1973.

En 1975 creo su segundo gran trabajo: “La máquina estética”. De acuerdo con el curador Edgardo, quien colaboro con Felguérez en una pequeña exposición en el Centro Nacional de las Artes expresa lo siguiente: “La máquina estética es una serie de obras muy grande realizado en la computadora; a partir de las formas geométricas pudo hacer muchas composiciones, la computadora lo hizo tan rápido que lo apabullo y dejo de hacerlo. Inicio con una imagen por minuto, después eran miles…”

Manuel Felguérez fue un artista privilegiado en todos los sentidos, a los 30 años montó su primera exposición individual, ejecutó treinta murales en la capital del país donde integró escultura y arquitectura. Desde su pasada muerte el 8 de junio del presente año; la difusión de su obra ha sido notable. Actualmente hay una exposición en el MUAC de la UNAM, se le han hecho homenajes en Bellas Artes. Uno de los artistas más prolíficos y generosos como Toledo” en palabras propias de Ganado Kim.

Al paralelo de la entrevista, Edgardo Ganado Kim, quien fuera investigador y curador en jefe del Museo Carrillo Gil del INBA, del Museo Universitario de Ciencias y Artes de la UNAM, del museo de arte de Sonora, ha realizado más de un centenar de curadurías en nuestro país; declara que la situación de la difusión artística cultural de México debe comenzar desde temprana edad: “Hay que enseñar a las personas desde su educación básica a consumir la cultura del país.”

 

 

 

 

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