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Reinventando la cultura

Erika Islas

Las formas y estilos de vida individual, familiar, laboral y colectiva se han transformado dramáticamente, a raíz de que el coronavirus llego a nuestro país. En particular, la transmutación en la difusión de la cultura ha tenido sus picos y sus valles. A pesar de que ha sido de las áreas más afectadas por el confinamiento, se ha destacado por sus múltiples innovaciones en sus canales de transmisión y contenido.

Si bien, en la historia de las pandemias, el Covid-19 está muy lejos de ser de los más letales en las últimas décadas; si es, el que más estragos socio-económico-culturales está causando a nivel global, debido a los protocolos sanitarios que hay que seguir para evitar la rápida propagación.

La frase “En tiempos de crisis tenemos dos tipos de personas: las que lloran y las que venden pañuelos” aplica para las compañías que ofrecen Internet, las plataformas de redes sociales y las de renta mensual de películas y series quienes han sido los beneficiados en medio de la crisis global. En estos tiempos, son el elemento coyuntural entre el individuo confinado en su casa y el mundo entero.

Sin embargo, de acuerdo a cifras del INEGI del 2019, el 70% de la población a partir de seis años o más; son usuarios activos de Internet. Un 30% no tiene acceso a esta tecnología, por lo que ese porcentaje de la población queda relegada a los beneficios que la red ofrece.

La difusión cultural ha encontrado nuevas formas de llegar a las personas, lo cual resulta ventajoso para el usuario, ya que descubre todo tipo de manifestaciones culturales en línea y lo mejor de todo, gratis. La UNAM, el INBA, la Secretaría de Cultura federal con su programa “Contigo a la distancia” y la del Estado de Hidalgo con el “Operativo Escudo” y “Quédate en Casa”; están promoviendo a través de sus páginas web y de sus redes sociales, talleres sin costo en línea, conversatorios con artistas especializados, conciertos en vivo, visitas virtuales a museos, cápsulas artísticas de todo tipo entre otras actividades.

Esta favorable y económica cercanía, para que la persona ejerza el consumo cultural por medio del internet; alcanza a un mayor número de pobladores y nuevos consumidores potenciales. Lo cual, debemos aprovechar al máximo como usuarios. Porque ahora, más que nunca, tenemos a nuestro alcance productos culturales de primer nivel.

Del otro lado de la moneda; los productores del arte y la cultura, han resultado perjudicados económicamente. La escritora mexicana, Cristina Liceaga, fundadora de una pequeña editorial, Escritoras Mexicanas; declaró que las imposiciones del gobierno para mantener cerrado el recinto por no ser una actividad esencial: “si les han pegado muy fuerte, sobre todo económicamente. No podemos hacer presentaciones de libros y venderlos, ni dar talleres con la venta del material ni podemos mandar libros por mensajería porque resulta caro”. Sin embargo, han optado por dar talleres y conferencias en vivo y se muestra optimista: “Lo importante es seguir presentes en la mente de nuestros lectores”.

En muchas otras áreas de la cultura como los museos, los teatros, los conciertos musicales, ferias artesanales, festivales de cine y galerías; el consumo es presencial, y en opinión del maestro, Fernando Martínez, catedrático de Comunicación en la FES Acatlán y en el CCH Naucalpan de la UNAM afirma que: “La difusión por medio del Internet tiene una frialdad que no permite la apreciación total de una expresión cultural de la índole que sea”

Más aún, los recintos culturales de cualquier tipo, sobreviven en su gran mayoría de lo que paga el visitante por su entrada, por la compra de material, del producto en sí y de souvenirs y aunque en algunos casos, como el de la literatura, puedan vender en línea; el resto debe tener ingresos para mantenerse. Y por supuesto no tiene comparación una visita presencial al Museo Rufino Tamayo a una visita virtual por alguna de las salas, por mencionar un ejemplo de la oferta actual.

Casi todos nosotros, invertimos algún momento del día planeando lo que vamos a hacer al finalizar el periodo de cuarentena. La escritora Liceaga sostiene: “Yo creo que cuando todo esto acabe, tenemos que unir fuerzas todos los que estamos en el mundo de la cultura, y hacer eventos, mini-ferias, en las que el editor no tenga que pagar por un espacio, pero sí tener todas las ganancias. Definitivamente, la unión nos sacará adelante”

Mientras tanto, se les invita a que saturen los talleres gratuitos en línea, hagan las visitas virtuales a los museos y galerías de arte, acudan a la cita para un concierto de piano en vivo, tomen la clase de danza contemporánea o folclórico en línea. Aprovechen estos días para cultivarse.

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