Aumentan en Apan muertos por hambre mientras alcaldesa es señalada por derroche
8 febrero, 2018
Cinco avances médicos sorprendentes
9 febrero, 2018
Mostrar todo

Tratando la ansiedad de los niños

Foto: Propiedad de internet

Por Anabella Piter

Si de algo estoy segura es que tu niñez y la mía no tienen nada que ver con lo que viven los pequeños de este presente lleno de avances tecnológicos que nos da resultados inmediatos, estos niños que crecen en un presente virtual donde todo es desechable y donde las consecuencias se pueden evitar: ya hay pastilla del día siguiente, en snapchat no queda evidencia de ninguna foto, video o escrito. Todo parece más fácil y práctico y sin embargo, cada día escuchamos con más frecuencia que un niño de 6 años tiene gastritis, que la nena de 8 tiene estrés o su hermana de 11 sufre crisis de ansiedad y en casos más tristes escuchamos las noticias narrando suicidios de niños cada vez más jóvenes a los que se les acabaron las opciones. Los padres recurren a los especialistas que, en muchas ocasiones pueden ayudar a resolver problemas severos, pero uno de los requisitos es que los padres se involucren en el proceso, es más, si los papás están ahí, atentos, haciendo su chamba, muy posiblemente, en los casos cotidianos, donde los pequeños no han vivido una situación límite, no necesitarán de ningún psicólogo.

Así que si no está pasando nada extraordinario en la casa y ves ansiedad en tu pequeño, la primera pregunta que podrías hacerte es ¿Está mi hijo captando mi propia preocupación?
Hay una frase que me encanta: “no puedo escuchar lo que dices, porque lo que haces habla más fuerte”. Así que si tengo un hijo ansioso, lo primero que hay que analizar es si no está repitiendo mi conducta. Si mi hijo me mira pesimista, mirando el vaso siempre medio vacío, quejándome por todo lo que nos falta en lugar de valorar lo que se poseo, no puede aprender algo diferente.

El logoterapeuta Viktor Frankl, decía que la ansiedad y la depresión más que problemas de salud o mentales, son un debilitamiento del espíritu humano.
Hay eventos comunes de ansiedad, ya que para el niño que está conociendo el mundo que le rodea, éste puede parecer incierto o peligroso, si los padres no lo enseñan a reconocer el peligro correctamente y manejarlo de forma segura como una parte importante de su aprendizaje y desarrollo.

El miedo a las botargas, los payasos, perros, así como el temor a asistir al kínder, son de gran importancia para ellos pues aunque parezca ilógico muchos niños creen que la botarga se comió al señor que está adentro, que la mamá lo lleva al kínder y que éste será su nueva casa, etc. Si como padres nos tomamos el tiempo para prepararlos con antelación explicándoles lo que va a pasar, será seguro que el trance no será tan amargo. Recordemos que en cualquier etapa de la vida la motivación y el apoyo para sobreponerse son de gran ayuda.

Es importante recordar que lo que para nosotros parece insignificante, para ellos puede ser importantísimo y es el trato que debemos darles en la comunicación. Ellos deben de saber que los tomamos en serio y que nos importa entender lo que sienten.
Sin embargo existen otros factores que activan la ansiedad en los pequeños:

•Baja autoestima

Cuando el niño sufre bullying, más que convertirlo en víctima, es mejor reforzar su autoestima, ya que sin una víctima no hay un victimario. Generar en el niño la capacidad de saber poner límites y expresar lo que necesita-La buena comunicación con los papás, previene que el niño sea objeto de bullying Cuando el niño se siente apreciado, aceptado por los padres no permitirá que lo lastimen; ni las críticas o burlas (lamentablemente tan normales en esa época escolar) serán algo que los derrumbe.

•Los límites inconsistentes o poco claros

La culpa por pasar poco tiempo con los hijos así como el afán de ser los padres perfectos, hacen que nuestro amor sea tan grande que deslumbra y lamentablemente el amor ciego es mucho menos efectivo que el amor firme ya genera en nuestros hijos: baja tolerancia a la frustración, poca capacidad para postergar y esperar haciendo que los berrinches y las pataletas sean una consecuencia natural así como la impotencia de los papás para lidiar con el problema. Cuando el niño está aburrido, desesperado y pataleando en lugar de establecer un límite firme y amoroso. Recurrimos a la tableta o al celular generando sin querer otro detonador de ansiedad: la adicción a la tecnología; la tableta se usa como el chupón para pacificar al niño y cuando nos damos cuenta, el niño no puede estar sin el aparato, desesperándose y sufriendo por que jugar, armar un rompecabezas, dibujar o hablar no es suficiente.

•Separación de los padres o la presencia de alguna enfermedad en la familia

Existen también situaciones de vida con las que el niño tiene que lidiar y como padres, lo primordial es que el pequeño se sienta en un ambiente seguro y que en concordancia con su edad, se utilice el lenguaje propio para explicarle lo que está pasando. Debemos de cerciorarnos que no sienta que él es responsable de lo que pasa, em muchas ocasiones al ocultarle información solo agravamos el problema, pues ellos son muy inteligentes y saben que algo malo está pasando, pero sufren por vernos angustiados y por la incertidumbre de no saber.
He aquí algunos consejos para disminuir la ansiedad:

1.-Ayúdale a descubrir su propia fortaleza y a enfrentar con valentía las consecuencias de sus actos. No tiene que ser perfecto, pues no existe un ser humano perfecto en el planeta. Pero el autoconocimiento acompañado del amor y aceptación paterna, siempre tendrá un efecto tranquilizante. Es importante desde pequeño buscar alternativas para actuar frente a lo que me molesta o me genera ansiedad.

2.- Pon actividades, reglas y horarios congruentes a su edad y ¡CÚMPLELOS¡ Las rutinas de la vida diaria con horarios para hacer tarea, ir a la cama y estar listo para el colegio son de gran ayuda.

3.- Propicia espacios de paz usando técnicas de relajación reflexión y meditación. Enseñar a tu hijo a poder estar tranquilo y en reflexión es primordial para la promover su razonamiento y su tolerancia.

4.- Musicoterapia. La música es una gran aliada. Mientras manejas o lo bañas puedes contar un cuento y que el haga algún sonido para reconocer a cada personaje. Hay estudios que dicen que cierta música ayuda a combatir la ansiedad. Mientras estudia o lee tu hijo puedes poner el: Concierto de Aranjuez de Rodrigo, Las cuatro estaciones de Vivaldi o La sinfonía Linz, k425 de Mozart.

5.- Iluminar Mándalas. Son dibujos geométricos provenientes de la India, está comprobado que combaten el insomnio, mejoran la concentración y bajan el nivel de ansiedad. En la web hay infinidad de mándalas que puedes imprimir y dar a tu hijo para que dibuje mientras platican, mientras le lees o puedes hablar con su profesor para que mientras escucha las explicaciones, dibuje. La técnica es del centro hacia las orillas.

La vida es incierta, así que siempre existirá el temor a lo desconocido, la desconfianza ante lo que está por venir, ahí es donde entra la actitud y las elecciones, De nosotros depende tener miedo que es la cara de una moneda, pero justamente si esa moneda la volteo, del otro lado encontraré la fe.

Nosotros como padres enseñamos con el ejemplo y en cada acto les decimos a nuestros hijos lo peligrosa o lo fantástica que es la vida. Así que en este inicio de año, donde todo se renueva, donde tenemos la oportunidad de recomenzar, podemos aprovechar para que entrenándonos nosotros, entrenemos a nuestro pequeños para aprender a disfrutar en paz de la aventura de vivir, y de encontrar sentido a nuestra existencia.

Anabella Piter Montiel
Logoterapia. Educación de emociones citas 7715692686

Comments are closed.