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Se desploma con Peña Nieto 30 posiciones el Índice de Corrupción del país

Imagen: Propiedad de internet

Por Sandra Uribe

Desde que comenzó la administración de Enrique Peña Nieto en 2012, México ha caído 30 lugares en el índice de percepción de la corrupción que realiza año con año la organización Transparencia Internacional.

El mandatario que desde los inicios de su carrera política se acostumbró a la trampa plagiando al menos el 28 por ciento de su tesis, acentuó cómo presidente sus viejas usanzas y junto con sus colaboradores más cercanos, ha protagonizado los más grandes escándalos de corrupción en el país.

Las casas millonarias que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray adquirieron con Hinojosa Cantú, el dueño de grupo Higa que fue ampliamente beneficiado desde su gestión como gobernador del Estado de México, marcó la pauta para la gran avalancha de corrupción que se avecinaba.

En 2017 la investigación conocida como #LaEstafaMaestra dio a conocer que al menos 11 dependencias habrían desviado por lo menos 192 millones de dólares a través de 186 empresas fantasmas.

Resaltan en la investigación los nombres de Alfredo del Mazo, actual gobernador del Edomex; Gerardo Ruíz Esparza que permanece como Secretario de Comunicaciones y Transportes; y el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo. Todos estos personajes permanecen en sus cargos y no hay en el futuro cercano indicios de que los desvíos vayan a ser castigados.

También durante el año pasado se dio a conocer la ilicitud de la campaña de Enrique Peña Nieto debido a la transferencia de sobornos por parte de la petroquímica brasileña Odebrecht a su campaña.

La operación de los fondos fue encabezada por Emilio Lozoya, entonces coordinador de campaña y quien actualmente se encuentra investigado; sin embargo, la hidalguense Nuvia Mayorga, presuntamente implicada en el caso durante su cargo como presidenta de la Comisión de Presupuesto y Fiscalización del Consejo Político Nacional del PRI durante 2012, actualmente busca un escaño en el Senado.

Dentro de la camarilla de gobernadores priistas que Enrique Peña presumió como el “Nuevo PRI” a su llegada a Los Pinos, han existido casos de corrupción imposibles de ocultar y han llegado hasta la PGR, entre ellos los ex gobernadores Duarte de Ochoa Y Roberto Borge.

Sin embargo, la lista de los gobernadores priistas señalados por casos de corrupción, malversación de fondos y conductas ilícitas que llegan hasta la vinculación con el crimen organizado, alcanzaron durante el periodo reciente niveles máximos.

Tan solo en el estado de Hidalgo, el gobierno de Francisco Olvera Ruíz dejó en la deuda del estado 5 mil millones de pesos que no tienen registros, y el día de hoy funge como presidente del PRI en la Ciudad de México.

Otra política hidalguense que de manera indirecta esta relacionada con conductas ilícitas es Carolina Viggiano, esposa del ex gobernador de Coahuila Rubén Moreira, quien fuera señalado por desviar al menos 160 millones de pesos del erario a empresas fantasmas y tener vínculos financieros con el cartel de los Zetas y que fue nombrado recientemente Secretario de Acción Electoral del PRI.

Estos casos y cientos más que aquí no se nombran, evidencian que la corrupción en México asciende en medida que la impunidad lo permite y durante los cinco años de mandato del Golden Boy se ha acentuado de tal manera que las mediciones internacionales al día de hoy, colocan a México dentro de los países peor evaluados en el rubro.

De acuerdo al informe anual que presentó Transparencia Internacional en febrero, durante 2017 México se ubicó en la posición 135 de 180 países en los que se realiza el estudio, mientras que en 2012 se colocaba en el país 105.

Gobierno abierto, rendición de cuentas, libertad de expresión, transparencia, niveles de integridad en el servicio público y acceso igualitario a la justicia; son los aspectos que mide el informe para evaluar del 0 al 100 la percepción sobre corrupción que se tienen en los diferentes países. México en esta ocasión obtuvo 29 puntos, sí, de cien.

De los 22 países que integran el G20 nuestro país ocupa el lugar 21, mientras que respecto a los miembros de la OCDE nos colocamos en la última posición. En comparación con América Latina, México se ubica en la posición número 30 de los 35 países que integran la región.

El informe señala además una relación directa entre los altos niveles de corrupción y los atentados contra la libertad de expresión, detallando que “más de nueve o diez periodistas fueron asesinados en países con puntuaciones menores a 45” en México durante el sexenio de Peña Nieto los atentados suman 40 y únicamente durante 2017 el registro fue de 12 periodistas asesinados.

Debido a las evidencias de la paupérrima actuación que tiene el Estado Mexicano en materia de corrupción, no solo por su omisión sino por su participación directa en temas de lavado de dinero, malversación de fondos y desvió de recursos públicos, la organización tiende las siguientes recomendaciones:

· Asegurar la correcta implementación del Sistema Anticorrupción en todo el país.

· Incorporar a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y al Servicio de Administración Tributaria (SAT) en el SNA, para fortalecer las investigaciones de lavado de dinero y las llamadas “empresas fantasma”.

· Crear una Fiscalía General de la República capaz, autónoma e independiente para asegurar que la política anticorrupción del país no dependa ni de la política, ni de intereses privados.

· Avanzar hacia sistemas de información interoperable y automatizada de todas las instituciones públicas, incluyendo la máxima publicidad y formatos abiertos respecto del financiamiento a partidos políticos y sus proveedores.

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