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Los hombres detrás de la manipulación mediática.

Columna por Sandra Uribe.

La libertad de expresión y la libre circulación de información e ideas en el espectro público, constituyen actualmente, factores indispensables para otorgar la categoría de “democrático” a cualquier Estado. Los medios de comunicación, contrario a la función informativa que deberían realizar en favor de los gobernados, constituyen actualmente un poder fáctico volcado hacia el control y la manipulación de las masas.

 

El debate sobre la importancia de los medios de comunicación como herramientas de control, continúa siendo un tema de interés en los círculos académicos más reconocidos; Noam Chomsky, por ejemplo, señala que, al existir una colusión entre los dueños de los medios de comunicación y la clase política, los contenidos estarán dirigidos al aletargamiento de las masas en orden de preservar los privilegios de la cúpula a la que pertenecen.

 

Distintas organizaciones internacionales, han alertado sobre la problemática de la publicidad oficial como un método de control sobre las líneas editoriales en los medios de comunicación y la entrega discrecional de recursos para premiar o castigar a los comunicadores, que permanecen o no, bajo la línea oficialista del poder.

 

En México la libertad de expresión ha sufrido un embate recrudecido en los últimos diez años y actualmente los periodistas desempeñan la labor de informar, en condiciones propias de un país en guerra, debido a las amenazas, los levantones, lo asesinatos y las desapariciones que colocan a México como el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina.

 

Cómo si no bastará, el Gobierno mexicano, faltando al principio de idoneidad que debería imperar en la entrega de recursos a los medios para fomentar la pluralidad de ideas y el fortalecimiento del debate sobre temas de interés público; ha permitido que 11 familias controlen más de la mitad de los espacios en los que circula la información.

 

De esta problemática, da cuenta el informe “¿A quién le pertenecen los medios?” http://mexico.mom-rsf.org/es/ presentado por la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Centro de Comunicación Social (Cencos), develando que, el 46.5% del dinero presupuestado para publicidad oficial se reparte entre 24 grupos mediáticos y el 78% de los medios analizados pertenecen a grupos empresariales que tienen negocios alternos vinculados al gobierno federal.

 

Ampliamente criticada ha sido la relación que ha mantenido el gobierno federal con Televisa, desde que fuera otorgada la  concesión a Emilio Azcárraga Vidarrueta durante 1951, sin embargo, actualmente la televisora sigue recibiendo dinero público a manera de dádivas, alcanzando un 18.75% del recurso total de publicidad oficial en 2016 y posicionándose como el grupo que más medios posee en el espectro mediático, utilizado hasta el momento como el instrumento de control más importante del poder, caso más reciente, la creación de la niña Frida Sofia durante los operativos de rescate en la escuela Rébsamen derrumbada durante el sismo del 19 de septiembre.

 

En el caso de Grupo Empresarial Ángeles, al que pertenecen el diario Excélsior y el canal televisivo Imagen TV, los dueños, Vázquez Raña, participan también con el gobierno federal en el millonario negocio de la construcción de hospitales públicos.

 

En tercer lugar, se coloca Grupo Salinas, propietarios del canal TV AZTECA y de dos canales más de televisión abierta concesionados al gobierno; además la compañía de Salinas Pliego aglutina Grupo Elektra e intereses en industrias bancarias, financieras, de transportes, publicidad e incluso en energías no renovables.

 

Basta citar estos casos emblemáticos para desprender interés en el lector sobre los medios de comunicación de los cuales obtienen su información, ya que el monitoreo entregado por de RRF y Cencos, contiene una larga lista de medios beneficiados por los poderes gubernamentales.

 

Evidenciando que, en efecto, los grandes grupos empresariales sirven a los dueños de la democracia para controlar los flujos de información, siendo a su vez retribuidos con altos montos de dinero público que dejan en la indefensión a los medios de corte crítico.

A pesar de que la sociedad civil y los periodistas críticos han logrado abrir el debate y ganar espacios; en México aún imperan las practicas oligopólicas de grandes grupos que lucran con el derecho a la información y lo hacen con el beneplácito del Estado.

11 familias controlan la información que recibimos, 24 medios reciben la mitad del presupuesto otorgado por el Estado y a pesar del gran negocio que ha demostrado ser la comunicación, el gremio periodístico es en la actualidad uno de los más vulnerables.

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