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La de la UAEH, única huelga donde no corre peligro la cabeza del rector

OPINIÓN por Emmanuel Ameth

Las huelgas son un derecho del trabajador donde las más de las veces los objetivos perseguidos son aplaudibles y aunque con matices, la estallada por parte de los sindicalizados de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) cumple con las características de las referidas aunque con una gran diferencia: el rector, como máximo representante de la institución y como responsable también de las gestiones llevadas a cabo para salvaguardar los intereses de la máxima casa de estudios, debería estar en la cuerda floja y los sindicatos tener contemplado un plan donde exijan su renuncia.

Adolfo Pontigo Loyola, rector de la UAEH, se aprecia muy cómodo en una postura donde recibe el apoyo de los sindicatos académico y administrativo para representar su voz. En papel, esa debería ser la función de todo rector, sólo que en caso de seguir por la misma directriz la huelga que ha dejado sin clases a más de 54 mil estudiantes de la entidad, es él el responsable de no poder llevar a buen puerto las negociaciones con Omar Fayad Meneses y por tanto, responsable también de asumir el fracaso -en caso de darse- y de emitir su renuncia el día de su informe, pues aplazar el mismo tampoco es opción.

Entendamos simplemente, que lo que aquí se afirma no es un disparate.

Por mencionar algunos ejemplos, las huelgas sindicales -diferentes en su naturaleza a las estudiantiles- en instituciones universitarias donde no son cumplidos los pliegos petitorios terminan, irremediablemente, por pedir la renuncia al cargo del rector en turno: sucedió en la Autónoma de Morelos, en la Universidad Juárez de Durango, en la Autónoma de Nayarit, en la Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Nicolás Hidalgo de Michoacán y en la Autónoma de Querétaro, por mencionar ejemplos recientes.

Así pues, siendo las causas más importantes que las personas y atendiendo que el derecho de huelga es un instrumento legítimo de defensa de intereses, si Omar Fayad sigue haciendo oídos sordos a las demandas de los universitarios, el rector debe jugarse sus últimas cartas porque de facto, su cargo está en riesgo, independientemente de que Gerardo Sosa tome la decisión sobre quién más designar.

¿Es justa la huelga de la UAEH?

Toda manifestación que no viole el derecho de terceros y que tenga como trasfondo una exigencia justa, se legitima en su acto.

Los universitarios son también servidores públicos (su pago procede del erario, pues) y no gozan de los mismos beneficios laborales que aquellos que pertenecen al ejecutivo estatal.

Para dar una muestra, el 8% de los titulares de dependencias públicas en el gobierno de Hidalgo ni siquiera cuentan con formación profesional.

En Hidalgo hay 3.3 mil servidores públicos que ganan más de 50 mil pesos al mes, la proporción más alta del país; y asciende a 11.5 mil trabajadores si contabilizamos los que ganan más de 25 mil pesos mensuales (más que un investigador de tiempo completo en la UAEH).

Mentira es también que darle recursos a la UAEH equivaldría a quitar dinero a salud, gasto social o a ‘niños con hambre’. Si las exigencias de la UAEH suponen 80 millones de pesos adicionales, mencionar que tan sólo el año pasado Hidalgo dejó de ejercer 3.2 mil millones de pesos simplemente por no saber administrar; esto es, que los recursos le fueron etiquetados pero no dispuso de ellos en tiempo y forma, lo que conllevó a que fueran devueltos a la federación.

Imagen: Emmanuel Ameth

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