Celebra Mineral de la Reforma Día Mundial del Circo
17 abril, 2017
Alejandro Calvo: pionero del terror hidalguense
18 abril, 2017
Mostrar todo

Huehuetla, un corazón de fuego tepehua

Enterrado en el fin del mundo se encuentra un mítico lugar de mariposas de cristal, danzas de fuego nocturno y cafetales aromáticos, donde los herederos de la cultura tepehua encuentran, a través de la pobreza latente, aquella fuerza, arrojo, devoción para vestir año tras año y por única ocasión, los trajes de mil tapas cantarinas de metal, los penachos de plumas multicolores, las capas pintadas a mano de batallas entre dragones, demonios, ángeles y uno que otro personaje televisivo que salta a plena vista…
También pintan sus cuerpos con aquel negro de la noche plutónica, para hacer un trato único de paz con el Maligno, posible en esta tierra caliente de Huehuetla y su carnaval.
Suena por las calles de piedra y tierra mojada el tintineo de los mensajeros de metal, quienes incitan con giros descontrolados y gritos eufóricos a la llegada del Demonio, para que entre el cobijo de antiguas brazas nocturnas se pacte la tregua acordada: una semana de celebración a los placeres de la carne a cambio de un año de abundancia y bienestar.
Pacto que deberá pagarse con la danza de los guerreros tepehuas, quienes escupen fuego desde sus entrañas, que queman su carne en sacrificio por el bien de la comunidad, con corazones de fuego.
Pero en esta tierra selvática, sus habitantes se transforman con el cobijo de la fe y la tradición ancestral, en demonios coludos y colorados con botas de cuero, huehues travestis en busca de engañar a la Muerte, otros en seres resucitados de las entrañas del subsuelo, quienes cordialmente vuelven a este mundo a revolcarse en una lucha grecorromana con los vivos para saldar las deudas.
Las casas cuarteadas por el tiempo e invadidas por la humedad, las calles desgastadas por el paso del agua que en épocas de temporal sumergen a la ciudad entre sus brazos y sus habitantes curtidos por el trabajo del cafetal bajo los rayos del Sol, convierten a este lugar entre cerros en una puerta donde el fuego pagano y la cruz de la fe convergen en éxtasis de colores, alegría y danza huapanguera tepehua para alejar por un momento los problemas socio-económicos en este municipio, donde el telegrama es el principal medio de comunicación y la carretera federal termina junto a la cabecera municipal.
Dejamos a través de la serpenteante montaña de la sierra norte y de la densa neblina que nos engulle en sus entrañas, el lugar de los huehues que a las orillas del río, rodeado de antiguos centros ceremoniales, busca con desesperación recobrar su identidad indígena, aquella de don Francisco García mantuvo viva hasta su ultimo latir y que don Gabino, su discípulo aún custodia a las orillas de una antigua pirámide, donde las dos culturas de la región se reunían ante la sabiduría y la magia de un pueblo de raíz guerrera que hoy agoniza por la indiferencia de los gobiernos.

Comments are closed.