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Creso, Craso y el Errar

Foto: Internet

Por Rubén Soto

El cónsul romano Marcus Licinius Crassus decidió invadir Partia (55 a.n.e.) para estar a la par en triunfos militares con César y Pompeyo; pero en su afán de gloria precipitó la guerra y sin mayor preparación se dirigió contra los partos quienes le habían preparado una emboscada en la que perdió a su hijo, sus legiones y la vida.

Se dice que de ahí viene la expresión latina crassus errare que pasa al español como craso error. Pero en realidad tal expresión es mucho más vieja y viene del término crassus que significa graso, gordo (seguramente el cónsul tenía un ancestro que era bastante robusto y de ahí el apelativo); por consiguiente un craso error es una equivocación muy muy gorda.

También en la antigüedad, pero en Grecia y siglos antes (546 a.n.e.), Creso, rey de Lidia, veía con preocupación la expansión del imperio persa, y como en la guerra no hay nada mejor que la divina anticipación, decidió golpear primero e invadir Persia, no sin antes consultar (como buen griego) a los oráculos. ¿Pero cuál de todos los santuarios era el efectivo? deliberó ponerles una prueba: mandó emisarios para que preguntaran qué estaba haciendo en un preciso momento, donde sólo el oráculo de Delfos y Anfiarao acertaron con su respuesta. Dada la muerte de éste, únicamente le quedó la opción del templo de Delfos al cual llenó de riquísimos dones. Después mandó preguntar al oráculo: “Creso, rey de los lidios, os pregunta si debe emprender la guerra contra los persas”; la respuesta que obtuvo fue que si emprendía la guerra contra los persas, destruiría un gran imperio. Convencido de que iba a destruir al gran imperio persa se dirigió a la guerra. ¡Craso error! el imperio que destruyó fue el suyo.

Para los humanos los ciclos son importantes, estamos al inicio de un nuevo año y es hora de nuevos proyectos y propósitos ¿Qué nos pueden enseñar las historias de Creso y de Craso?

En primer lugar que es imposible sobornar a la divinidad. Aunque Creso llenó de riquezas el oráculo de Delfos, el dios Apolo no hizo nada por cambiar el resultado de las acciones del rey y le dio la respuesta correcta; el craso error de Creso fue oír lo que quería escuchar. Una mala interpretación de la realidad, de los signos de los tiempos, puede llevarnos al fracaso y esa sería la segunda enseñanza.

En tercer lugar debemos aprender a medir nuestras fuerzas, no para conformarnos y decir: “esta es mi situación y no puedo enfrentar algo superior” y quedarse inmóvil. Evidentemente es un pesimismo mediocre. El conocernos a nosotros mismos, nuestras fuerzas, habilidades, capacidades, es fundamental para el cimiento de nuestros proyectos; pero también el conocimiento de nuestras debilidades, para poderlas superar efectivamente, para fortalecernos.

Por último, la preparación. Nunca es tarde para el aggiornamento (ponerse al día) dirían los italianos. Si Craso no se hubiera precipitado, si se hubiera tomado el tiempo necesario para la preparación, probablemente podría haber vencido a los partos. El tiempo fluye, debemos prepararnos pero tampoco dejar pasar las oportunidades. ¡Oh, quién tuviera la sabiduría de conocer el momento oportuno!

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