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 «Covid suspendió Carnaval pero no la lucha para defender al bosque de Zacacautla de taladores: Filiberta Nevado 

A causa de la pandemia de Covid 19,  por segundo año se suspendió el Carnaval de los Huehues o de las Máscaras , que se celebraba desde 2013 previo a Semana Santa y que está encausado a defender  el bosque de Zacacuatla, comunidad indígena nahuatl  del municipio de Acaxochitlán, de la acción criminal de los taladores.
«El Covid hizo que se suspendiera el Carnaval que hemos encaminado a proteger al bosque de Zacacautla de los taladores, pero no ha frenado la lucha para evitar que acaben con lo que queda de árboles «dijo en entrevista la activista Filiberta Nevado quien en 2020 fue amenazada de muerte ante más de 40 personas por un talador.
Zacacautla, ubicado en los límites de los estados de Hidalgo y Puebla es desde el año 2000 ha sido objeto de una feroz devastación de más del 90 por ciento de las 55 hectáreas de su zona boscosa por la familia  Canales Templos.
De acuerdo a Filiberta, el carnaval que se celebraba desde la época colonial en Zacacuatla se perdió a finales de los años 50 «por culpa de un sacerdote que le dijo a la gente que la virgen se asustaba con los bailes y el ruido del chicote o látigos».
«Nos cuenta la gente que aún recuerdan, en los años 50 sólo bailaban los hombres vestidos con la ropa de sus hermanas, esposas o familiares mujeres, y se ponían una máscara, hechas con tela de las almohadas a las que pintaban con tizne los rasgos del animal que querían imitar, como un tlacusche, un cacomiztle, un conejo»
«También se ponían la piel de ese animal bien prendida de la ropa y más que bailar brincaban al son del trio que había en el pueblo y así iban por los caminos brincando y bailando sonando sus chicotes».
Relató que en 2013,cuando tras una larga lucha legal y jurídica lograron frenar en parte la devastación del bosque, luego de que se le revocaron los permisos a la familia Canales Templos de seguir con la tala que de forma irregular se les había otorgado, los activistas que defienden el bosque decidieron revivir el carnaval, por ser una tradición con raíces indígenas nahuatls y sobre todo, para generar una fuerte conciencia social sobre los valores ecológicos y de la naturaleza.
Para ello, con muchos esfuerzos y con cooperación de todos, se confeccionaron 50 vestidos similares a los que se usaban antaño así como mascaras y se las dieron a la gente del pueblo para que se hiciera el carnaval»
«Decidimos retomar los vestidos de tela de estafeta, que es muy resbaladiza, y muy colorida, con tonos muy chillantes».
«Para las mascaras contamos con el apoyo de Yirian Ninel Gómez que es una tallerista de Pachuca y que nos acompaña en la lucha del bosque desde hace muchos años, y ella fue junto con un maestro de la Escuela de Artes de nombre Enrique Santoyo y su ex esposa Laura Cerón quienes enseñaron a la gente a hacer las mascaras a las cuales adornamos con semillas de frijol, habas, cebada y otras pero en particular el maíz para hacerlas más muestras, darles un sentido de pertenecía».
Aseguró que a diferencia de otras localidades de la región, donde se celebra el carnaval con  mascaras de hule y plástico que se compran en las tiendas, sólo en Zacacuatla se elaboran a mano y de adornan con semillas.
Dijo que el primer años se usaron todos los vestidos y siguiente, la gente aportó otros además de elaborar sus máscaras por lo que la celebración del carnaval que dura cinco días fue creciendo año con año.
«Desde el inicio, lo que tratamos de darle el enfoque de lo que defendemos. Es decir una danza para la Madre Tierra, pidiéndole que haya un equilibrio, que a lo largo del año no haya mucha lluvia ni mucha sequía y que las cosechas sean buenas».
Explicó que se denomina Danza de los huehues o ancianos en nahuatl que junto con el Tecoletotl deidad nahuatl que equivale al diablo «pero como Zacacuatla es una comunidad muy católica, tratamos de no enfocarlo hacía ese lado aunque los nahuatls le danzaban por casi una semana a esta deidad para que estuviera contento y hubiera equilibrio en las lluvias y la sequía».
«Pero como el pueblo es muy católico, decimos que le danzamos a la Madre Tierra para buscar ese equilibrio y así es como les contamos a los niños».
Hasta 2020, el carnaval se hacía cinco días antes del miércoles de ceniza. El último día, terminada con una gran fiesta amenizada con música de banda, trios y otros grupos musicales y con platillos tradicionales que la gente preparada para el «gran cierre del carnaval».
«La celebración del Carnaval requiere dos meses de organización y para recolectar recursos para hacerlos así como para hacer los talleres para hacer los vestidos y las mascaras. En 2021 se tuvo que hacer virtual por la pandemia y este año ya no hubo posibilidad de organizarlo por la misma razón».
No obstante, Filiberta Nevado confío en que para 2013 se retome la celebración del carnaval que según la activista ha servido para concientizar a la gente y forjar en los niños la importancia que tiene no sólo cuidar a los árboles, evitar que sean talados sino también a los animales que viven en el bosque.

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