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Cómo entender a México con un par de novelas

El 23 de abril se conmemora el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, por lo que Atenea te presenta dos libros representativos de nuestro país.

Una película que revolucionó el cine mexicano por su contenido gastroerótico fue Como agua para chocolate, de Alfonso Arau, basada en el guion homónimo escrito por la que entonces fuera su esposa: Laura Esquivel.
El libro vio la luz en 1989, pero el filme se estrenó en 1992 con Lumi Cavazos como Tita, el personaje principal, y el italiano Marco Leonardi, quien disfrutó las mieles de la fama con Cinema Paradiso.
El libro hizo del filme una gran cinta. Escrito como recetario, Esquivel narra en 12 recetas (una por mes) la vida de Tita, la hija menor de una madre soltera a la que se le niega el derecho al amor y se le encomienda el cuidado de su madre, una vieja, amargada y estricta señora envalentonada que lo mismo confrontaba revolucionarios que guardaba un amor prohibido y secreto en el fondo de su corazón.
Pero la versatilidad de Laura está en su pluma: escribe y describe tan bien el México revolucionario como el contemporáneo, con todos sus problemas actuales como la corrupción o sus políticos doble cara, como sucede en A Lupita le gustaba planchar, novela editada en 2014.
Con una escritura fresca y entendible, A Lupita le gustaba planchar (bien valiéndose de la ambigüedad erótica con esa última palabra) narra la vida de una mujer policía, alcohólica y enfadada con la vida, pero madre y cómplice de las jugarretas del destino, que presencia en primera persona el asesinato de su jefe.
Estas dos novelas de la prolífica escritora mexicana dan cuenta de su capacidad narrativa y en ambas llegamos a una gran conclusión: cómo amar a México y decirlo a través de las letras.

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