Nueva normalidad es imposible para Pachuca, afirma Tellería.
1 junio, 2020
Tasa de letalidad por Covid-19 en Hidalgo, la cuarta más alta de México.
2 junio, 2020
Mostrar todo

Camillero del IMSS en Pachuca denuncia negligencias que ponen en riesgo la vida del personal frente al Covid-19.

 

Miedo, angustia e indiferencia, son los sentimientos que padece el personal de limpieza y camilleros de la clínica uno del IMSS en Pachuca, ante la falta de equipo de protección adecuado y las múltiples negligencias de las que han sido testigos durante la contingencia provocada por el covid-19.

Un trabajador de dicha institución, a quien le daremos el seudónimo de Roberto N, para evitar represalias, otorgó una entrevista al equipo de Acrópolis para exponer las carencias que viven día a día.

Testimonio Roberto N, camillero del IMSS en Pachuca. 

El hospital pareciera como una película de terror en la que todos estamos expuestos a contaminarnos por la falta medidas de seguridad sanitaria, solo quiero que esto termine.

Al día de hoy, todo el cuarto piso, esta albergado por enfermos de covid, el tercer piso está a la mitad de su capacidad, y desde que inició la tercera fase de la contingencia, no ha habido un día donde no entre un enfermo por coronavirus, a este ritmo pronto el segundo piso igual estará ocupado por estos pacientes.

Lo preocupante es que en el IMSS, nadie estaba preparado para una pandemia así, desconocen los protocolos, los cambian en cada turno, según el criterio del jefe en turno y hacen lo que quieren y como pueden arriesgándonos a todos.

Para empezar, a nosotros como camilleros no nos dieron una capacitación correcta, nos dieron una “embarrada” de curso, una semana después de recibir al primer paciente infectado y digo que fue una embarrada porque mi jefe de turno solo quería justificar que nos habían impartido esta capacitación.

—-

El curso duró solo unos minutos y fue de cómo portar el traje y cómo manipular los cuerpos, pero no a profundidad, y es que no es lo mismo preparar un cuerpo por muerte natural que por covid y lo hacemos pero no creo que sea la forma correcta.

Por ejemplo para amortajar a un cadáver de covid, el protocolo es colocar tapones en oídos, boca, ano, nariz y para trasladarlo, le tienes que doblar la rodilla, tomarlo del hombro, y jalarlo hacia a ti.

Con un paciente de covid, no puedes hacer eso porque puede despedir gases, y te puedes contaminar y entonces ellos, se van con todo lo que tienen, sondas, sueros, y no los amortajamos, les ponemos dos mortajas, les echamos a las sabanas un “chingo” de cloro y le ponen una etiqueta que dice desecho biológico.

Los cadáveres los debemos llevar al mortuorio, pero un día no había capacidad y se adaptó un pasillo como mortuorio al aire libre donde les daba el sol, donde estuvieron casi 8 horas.

 

—-

Otro problema son nuestros equipos de protección llamados EPP (equipo de protección personal), en realidad el instituto nunca nos ha dotado de uniformes dignos.

Se supone entregan uniformes dos veces al año, a mí solo me han entregado una ocasión pero son deplorables, nos dieron pantalones talla 50, que son para una persona de 200 kilos, zapatos en malas condiciones, defectuosos, pero este año a los camilleros no nos dieron nada.

Yo normalmente porto mi filipina, un pantalón de mezclilla y unos tenis, cuando hay un paciente infectado por ejemplo con hepatitis o VIH, no nos avisan los médicos, nosotros por experiencia revisamos la etiqueta del paciente y es como nos protegemos con una bata vieja que nos dan.

Y se supone debemos utilizar guantes, pero las jefas de piso o enfermeras nos los limitan y muchas veces son problemas por querer tomar material.

Pero ahora con el covid, cuando nos dicen que el paciente tiene esta enfermedad, nos dan un EPP, que consta de una bata que debe ser especial, que no se trasmine, dos pares de botas, un gorro, unos goggles que todos utilizamos y una careta que igual todos usamos, pero no nos dan overol

Ese solo lo utilizan algunos médicos que tienen la posibilidad económica para adquirirlos.

Mis compañeros hicimos en video donde mostramos que las batas que nos dan, no son de buena calidad y lo probamos al rosear un aerosol y todo se traspasó, así es la calidad de protección que nos brinda el instituto.


Desafortunadamente, cada día aumentan los enfermos de covid y las condiciones son pésimas, es decir, las pruebas son tardadas y si llega un paciente que es probable covid, lo ponen con población que tiene otras enfermedades creando un foco de infección.

Hay un video donde llevo a un paciente sin protección alguna, sin la cápsula a una tomografía con otro compañero sin que los directivos tomaran las medidas adecuadas, y esto sucede regularmente, exponiendo a los demás a contagiarse.

Cuando trasladamos a paciente hacia un respirador adaptado en urgencias, debe cerrarse el pasillo, y la camilla debe ser seguida por personal de limpieza que va sanitizando, pero muchas veces no se hace.

En algún momento, el sindicato nos dijo que si no teníamos la protección necesaria no hiciéramos la labor, pero no lo podemos hacer porque los directivos nos sancionan.

Lo que a mí me preocupa, lejos de todas estas situaciones del hospital y de mi persona misma, me preocupan mis hijas, mi esposa, ellas todo el tiempo están angustiadas por mi seguridad.

Trato de tomar todas las medidas necesarias, siempre cargo una muda de ropa, para antes de llegar a mi casa cambiarme, aun así llego y me desvisto afuera, me desinfecto y entro a casa a una recámara sola, cuando llego les pido a mis hijas suban a la segunda planta para no tener contacto físico.

Mi familia teme por mí, porque saben que si algo me pasa, no me volverán a ver, solo les entregaran mis cenizas. Por ahora trato de tener todos los cuidados y aunque duermo en mi casa, yo duermo en una recamara de la primera planta, aislado de ellas.

Lo mismos sucede con mis compañeros, hay quienes tuvieron que rentar un cuartito para vivir mientras pasa la contingencia extrañando a su familia, pero lo malo es que no sabemos cuándo va a pasar esto.

Yo quisiera que ya se acabe, estamos estresados, confundidos, en una situación de que si no nos unimos acabaremos peleándonos entre nosotros porque no resuelven nuestras necesidades del trabajo en el hospital.

Pero va para largo, cada noche llegan entre 6 y 7 pacientes covid, y los directivos solo han visto hasta ahora solo buscar el beneficio del instituto ahorrando lo que más se puede en quipo y material para conservar sus direcciones.

Lo único que pido es un trato digno a mis compañeros de higiene y limpieza, porque son los que ganan menos y están más expuestos y nadie reconoce su trabajo y no busco el aplauso, sino uniformes de calidad y respeto por nuestras vidas y las de nuestra familia.

Comments are closed.