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Barriga llena, ¡embarazo feliz!

Aunque al ser mamá tu salud y nutrición dependen de lo que has consumido durante la vida, en el embarazo requieres atención y cuidados especiales.
Actualmente puedes encontrar información en la red o en recomendaciones familiares, pero no siempre esta orientación es adecuada.
Esta ocasión, te platicaré algunos mitos y realidades respecto a la alimentación durante el embarazo que causan inquietud a las pacientes durante la consulta nutricional.

• Realidad. La mujer embarazada debe tomar ácido fólico. ¡Si lo tomas antes del embarazo (y también papá) mejor! No lo suspendas hasta que tu ginecólogo (a) lo indique.
• Mito. La mujer embarazada debe comer por dos. Las embarazadas necesitan un poco más de calorías, proteínas, hierro y calcio. La recomendación es de 300 calorías extras diarias durante el primer trimestre (para que tengas una idea equivalen a un vaso de leche, dos tortillas y un huevo). Eso es muy diferente a comer toda tu comida dos veces. ¡Cuidado! Si aumentas mucho de peso, pones en riesgo tu salud y la de tu bebé.
• Mito. Las embarazadas deben aumentar pocos kilos. Cada persona es diferente, si comienzas tu embarazo con sobrepeso se recomienda subir muy poco, pero si tienes peso saludable o bajo es importante incrementarlo (gradualmente), lo suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del bebé.
• Realidad. Una embarazada puede hacer dieta. Recuerda que hacer “dieta” no significa forzosamente restricción de alimentos, para supervisar el aumento de peso, evitar el estreñimiento, náuseas, si tienes alguna enfermedad (diabetes gestacional o anemia), si eres vegetariana o si solo quieres disfrutar de forma saludable esta hermosa etapa acércate a tu nutriólogo (a).
• Realidad. Las embarazadas pueden comer y tomar de todo sin preocuparse. Si bien la alimentación correcta debe incluir todos los grupos de alimentos, en esta etapa debes recordar ciertos aspectos importantes:
• Vigilar la higiene de los alimentos, sobre todo las verduras, huevos, mariscos o carnes que se consuman crudos o lácteos sin pasteurizar.
• Debido a la contaminación de mercurio en los mares, se recomienda limitar el consumo de algunos pescados y mariscos no seguros.
• No alcohol: ningún nivel del consumo de alcohol es seguro durante estas etapas.
• Evita la cafeína: presente en el café, refrescos, té y chocolate.
• Cuidado con los productos “naturistas”, mezclas de té o hierbas no seguras.

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