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Ágora

Vivimos en un mundo de intolerancia social. Los medios de comunicación son más globales y basta subir a la nube cualquier frase para que recorra la Tierra en segundos y destruya vidas, como la carrera de Nicolás Alvarado. Sin embargo, cuando un discurso político es racista y clasista, la problemática es mayor, porque representa la ideología de un grupo social.

En 2009 comenzó una era histórica para Estados Unidos, la victoria de Barack Obama como presidente devolvió esperanza para el pueblo y mandó un mensaje a los seis continentes: era un paso hacia la meta incluyente y de paz, siete años después Donald Trump devolvería las barreras que el afroamericano trató de borrar.

Para analizar el discurso del famoso empresario, Ágora ocupará la investigación del lingüista nacido en los Países Bajos, Teun Adrianus van Dijk.
Escuchando los pronunciamientos que Trump ha realizado en eventos públicos difundidos en medios, notamos que el magnate siente una posible invasión de los mexicanos y su pensamiento no es tan errado, la presencia de connacionales (derivada de un llamado urgente a mejores condiciones laborales y calidad de vida) trajo consecuencias y daños colaterales, el gran movimiento que genera en la economía es el más grave.

Como explica Van Dijk: “la organización total de las creencias sociales como una lucha entre la izquierda y la derecha es el resultado de la polarización subyacente de las ideologías políticas que han impregnado la sociedad en su totalidad”.

No extraña que la Unión Americana sea uno de los países con mayor diversidad cultural al ostentar altos niveles de migración y tampoco extraña que Trump, representando a mi parecer a la oposición, se alerte ante la pérdida de valores y costumbres norteamericanas que llevaron a EU a ser el país más poderoso del mundo.

Como apunta nuestro autor: “cuando hablamos de ideologías de odio, como el caso de las ideologías sexistas o racistas, no hablamos de emociones, sino de evaluaciones negativas (opiniones) compartidas. Las emociones son temporales, contextuales y personales; son acontecimientos fisiológicamente basados y cognoscitivamente interpretados.

“Así uno puede tener y compartir una opinión negativa más o menos permanente sobre los inmigrantes, pero uno no puede, en el sentido estricto del término, estar permanentemente enojado con los inmigrantes, ni literalmente compartir una emoción con otros”, al final de cuentas, los mensajes de Trump sirven a ciertos grupos de interés, preocupados porque las arcas de dinero arriben a los paisanos y no a sus grandes empresas.

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