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Tertulia cultural | La ambivalencia de las dos Fridas

 

La pintora mexicana con mayor reconocimiento a nivel mundial, Frida Kahlo, expresó el clímax de sus emociones en uno de sus cuadros más prolíficos: Las Dos Fridas. Dos mujeres completamente diferentes habitando en un mismo cuerpo, en un mismo espacio y color; la Frida de Diego Rivera y la Frida, joven hija de Guillermo Kahlo.

El dolor y la angustia son protagonistas en la mayoría de sus pinturas, ella siempre afirmaba que sus cuadros eran reflejo de su propia vida, no era surrealismo, como muchos críticos intentaban encasillarla. Después de diez años de matrimonio, su carrera en plena expansión y crecimiento; Diego y Frida se divorciaron. El sufrimiento de la ruptura fue la inspiración para Las Dos Fridas.

El cuadro de 1.73 metros por 1.73 metros se encuentra exhibido en la colección del Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México. En él, vemos a Frida duplicada; la mujer de la izquierda representa su juventud, portando un sencillo vestido blanco victoriano, de influencia europea con unas tijeras quirúrgicas, cortando ella misma la circulación de una arteria que viaja hasta la otra mujer.

La Frida de la derecha, está sentada de forma desenfadada, usando un vestido típico tehuano, con una mirada más madura; en su mano sostiene un pequeño cuadro de Diego Rivera infante, marcando el final de la arteria que la une a ella misma.

Están sentadas en un banco hecho de bejuco tomadas de la mano en una unión infinita, su gesto luce indiferente con las mejillas enrojecidas. Unos nubarrones casi negros enmarcan el fondo de la escena,

Después de un año de éxitos y exposiciones como en Nueva York y París, Frida regresó a México y la pareja tomó la decisión de separarse; uno de los motivos principales fueron las mutuas infidelidades, la de Diego con su hermana Cristina fue la que más le dolió. Fue en 1939 cuando hizo tan glorioso cuadro. Su matrimonio igual que su vida personal había pasado por momentos de tristeza y frustración.

Frida Kahlo reproducía de forma extraordinaria sus emociones a través del lienzo, en cada una de sus facciones, de sus gestos, de sus miradas. Se volvió experta en autorretratarse y peculiarmente en ninguna de sus pinturas sonríe, siempre luce triste o con lágrimas.

Como en muchas de sus obras, el sistema circulatorio está presente, incluso abundantes hemorragias. Aparte del dolor emocional, sufrió por las múltiples operaciones a causa de su trágico accidente en el tranvía a los dieciocho años. Además, aborto varias veces, debido a su lesión en la columna; por lo que le fue imposible procrear.

Las Dos Fridas muestra una escena en la que las personas se pueden identificar de muchas formas, es un cuadro representativo del estilo particular de Frida y ella siempre estará vigente muchos años más.

Recientemente la empresa The Billion Art pretendía subastar el cuadro extraviado desde hace años, La Mesa Herida, por 40 millones de euros. En distintos medios, la curadora de arte alemana, Helga Prignitz-Poda, afirma que este cuadro es una falsificación.

 

 

 

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