Sandra Uribe.

 

Amotinamientos, homicidios, hacinamiento y pésimas condiciones de vida, se han convertido en la regla del sistema carcelario en el estado de Hidalgo, que actualmente, se encuentra como la tercera entidad peor evaluada en el país, teniendo en su territorio 3 de las peores cárceles de México; sin embargo el Diagnostico Carcelario de la Comisión de Derechos Humanos del Estado, refiere avances.

Lejos de colocarse como centros de reinserción social, las cárceles del estado se han convertido en universidades del crimen en donde la corrupción por parte de las autoridades y el cogobierno de los grupos delincuenciales, permite que dentro de las instalaciones ocurran extorsiones, amenazas, robos y muertes.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 49% de los presos ha sido víctima de corrupción y al menos una cuarta parte de la población internada ha padecido conductas de ilegalidad que van desde los robos hasta agresiones sexuales. Además 76% de la población recluida, declaró haber pagado a custodios y administrativos por recibir permisos, bienes o servicios.

El sistema de justicia penal mexicano, se encuentra entre los peores diez del planeta, de acuerdo a la evaluación realizada por World Justice Project con datos de la ENPOL y el Diagnostico Nacional del Sistema Penitenciario (DNSP) de la CNDH; sin embargo, Hidalgo es calificado por debajo de la media nacional con 4.62, colocándose como la tercera entidad peor evaluada del país en este rubro.

La CNDH analizó únicamente cuatro centros penitenciarios de Pachuca, Tulancingo, Actopan y Tula; los cuatro fueron evaluados por debajo de la media nacional y tres de ellos, se colocaron entre las 10 peores cárceles de todo el país.

Para calificar lo centros penitenciarios, la CNDH toma en cuenta los aspectos que garantizan la integridad y la estancia digna del reo, la atención a internos con necesidades específicas, la reinserción social y las condiciones de gobernabilidad al interior del centro.

De esta manera, el Centro de Reinserción Social de Actopan, resulta el peor evaluado a nivel estatal y el cuarto a nivel nacional con un resultado de 4.18 puntos, seguido del Cereso de Tula con 4.63 y el de Tulancingo con 4.65; el Cereso de Pachuca, alcanzó una evaluación de apenas 5 de 10 puntos.

Resalta en el informe, que, en los centros penitenciarios evaluados en Hidalgo, existen carencias básicas en rubros de alimentación, higiene y médico; además de sobrepoblación de hasta el 70% y deficiencias en el personal de custodia debido al número y a la falta de capacitación; así como incidencias de corrupción latentes.

Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, minimiza la problemática.

Mientras que la organización internacional World Justice Project (WJP) señala de manera contundente las carencias del orden penitenciario a nivel nacional y coloca a Hidalgo como uno de los peores estados en la materia, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) encabezada por José Alfredo Sepulveda Fayad, presenta un Diagnostico Carcelario distinto.

Contrario al análisis de WJP en cual, devela que al menos 5 por ciento de la población penitenciaria declaró no haber recibido alimentos de manera oportuna, el informe de la CDHEH señala que “en las 17 instituciones penitenciarias (…) se proporciona alimentos a los internos e internas tres veces al día”.

En el rubro de salud, las cifras presentadas por la ENPOL señalan que un 70 por ciento de la población penitenciaria declaró no haber recibido los servicios médicos básicos, sin embargo, la comisión de DD.HH local, refirió que en 13 de los 17 centros se cuenta con suficientes medicamentos, incluyendo en este listado los 4 centros penitenciarios peor evaluados por la CNDH y que cuentan con una sobre población del 30 al 80 por ciento, en el caso de Tula.

A pesar de que, al interior de los Ceresos de Hidalgo continúan las denuncias respecto a la colusión entre grupos delincuenciales y las autoridades penitenciarias; el tema de gobernabilidad, ampliamente señalado por WJP como uno de los problemas de mayor gravedad; la CDHEH aborda la problemática únicamente con las “riñas internas” dejando fuera el tema de la corrupción y reconoce al Gobierno del Estado la creación de la Comisión Intersecretarial de Reinserción Social del Estado de Hidalgo, sin que se midan los avances que esta ha propiciado.